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Mijail Volkov

Mijail Volkov

img Romance
img 32 Capítulo
img 325 Vistas
img Katrina S. Hidalgo
5.0
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Acerca de

Mijail siendo un mafioso secuestró a Victoria Jones, ella logró huir de él, pero su vida ya estaba marcada por todo lo que tuvo que vivir mientras estaba bajo su poder. Tiempo después Mijail se ha dispuesto a recuperar a su mujer, a la única chica que lo ha enamorado de verdad, aunque él sabe que ese sentimiento no es amor, es mas bien las ganas de poseer lo que no puede obtener con todo el dinero que tiene, así que Victoria volverá a él, cueste lo que cueste.

Capítulo 1 Prologo

PRÓLOGO

-¡Serás

mía, te lo prometo! -El grito resonó en la noche, áspero y lleno

de una promesa aterradora. La voz del hombre tatuado se clavó en mi

espalda como una estaca de hielo, y el terror me paralizó. Sentí

cada vello de mi cuerpo erizarse, un escalofrío que no provenía del

frío de la noche, sino del miedo más puro. Malka, con su instinto

protector, me tomó de la mano y tiró de mí con fuerza, rompiendo

mi trance. Comenzamos a correr sin aliento, esquivando las sombras

que la luz de las farolas proyectaba sobre el asfalto. El único

sonido era el golpeteo de nuestros pies y el latido desbocado de mi

corazón, que retumbaba en mis oídos. Corrimos como si la vida

dependiera de ello, porque, en ese momento, sentía que así era. No

paramos hasta que el familiar cartel de la entrada de nuestra

localidad apareció ante nuestros ojos, un refugio en medio de la

tormenta.

Jadeando,

me apoyé contra un poste, tratando de regular mi respiración. Malka

soltó sus pertenencias con un gesto de exasperación y se dejó caer

sobre el pavimento, con la espalda apoyada en la pared. Sus ojos

oscuros, generalmente llenos de vida, estaban fijos en la nada, y una

pesada nube de preocupación los cubría.

-Eso

fue intenso y abrumador, ¿no? -logré decir, mi voz apenas un

susurro. La adrenalina aún corría por mis venas, y mi cuerpo

temblaba.

Malka

no respondió de inmediato. Solo bufó, un sonido seco y amargo que

me llenó de una sensación de malestar. Luego, levantó la cabeza y

sus ojos se clavaron en los míos.

-Estás

en problemas, Victoria -pronunció con una frialdad que me hizo

temblar. El tono de su voz me irritó, porque lo último que

necesitaba en ese momento era un regaño.

-¿De

qué hablas, pendeja? -repliqué, aunque la punzada de miedo en mi

estómago ya me advertía que su preocupación era real.

Mi

amiga se puso de pie de un salto y me tomó de los hombros con tal

fuerza que me obligó a mirarla directamente a los ojos. La

desesperación era evidente en su rostro.

-Mijaíl

no es un chico cualquiera. No es uno de esos vagos que encuentras por

ahí -continuó, y cada palabra era como un golpe. -Si te

prometió que serías de él, así va a pasar, y nada ni nadie hará

que sus planes se estropeen. No entiende el significado de un "no",

y su obsesión es tan profunda como peligrosa. No es una amenaza

vacía, Victoria. Tragué saliva con dificultad, la realidad de la

situación cayendo sobre mí como una losa de cemento. -Es mejor

que te vayas del país y ni aun así creo que te deje en paz. Su

poder llega a rincones que ni siquiera imaginas.

-¡Pero,

Malka, eso es imposible! -bramé, la voz quebrándose en un

sollozo. -¡¿Ese hombre puede tener lo que quiera?! ¿Cómo

carajos saldré del país, si mis padres apenas tienen para la

comida? -El pánico me desbordó. No era solo la amenaza de Mijaíl,

sino la abrumadora sensación de impotencia. Ahora fui yo la que se

sentó en el suelo, con la cabeza entre las manos, y las lágrimas

comenzaron a brotar sin control. Sentía que mi vida, mi libertad, me

estaban siendo arrebatadas.

-Tranquila,

amiga, debe haber una solución a todo esto -Malka se sentó a mi

lado, su voz ahora suave y llena de compasión. Me envolvió en sus

brazos, un abrazo que me ofreció un breve consuelo en medio del

caos. Después de unos minutos, me ayudó a levantarme, y juntas

emprendimos el camino a mi casa, la pesadilla de Mijaíl acechando en

cada sombra.

Apenas

llegué, me encerré en mi habitación. La oscuridad y el silencio de

las paredes me ofrecían una falsa sensación de seguridad. Me

recosté en la cama, el terror aún fresco y las lágrimas goteando

en mi almohada. La impotencia me consumía. ¿Cómo podía

enfrentarme a un hombre así, alguien que parecía tener un control

absoluto sobre todo?

No

sé por cuánto tiempo estuve dormida. Desperté cuando la luz de la

luna se filtraba por la ventana. La casa estaba en silencio, mis

padres aún no habían llegado. En ese momento de soledad, un sonido

estridente hizo que saltara del susto. Era mi teléfono. Con manos

temblorosas, desbloqueé el móvil. La pantalla se iluminó, y un

mensaje de un número desconocido apareció, logrando helar mi sangre

de una manera que las palabras de Malka no pudieron.

"No

espero la hora para tenerte entre mis sábanas y hacerte gemir tan

fuerte mi nombre. Mijaíl".

El

mensaje era una sentencia, una promesa de posesión que me robó el

aliento. En ese instante, comprendí que la pesadilla no había

terminado. Apenas estaba comenzando. Y yo, Victoria, no tenía ni la

más mínima idea de cómo escapar.

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