La sombra del imperio
img img La sombra del imperio img Capítulo 2 El Matrimonio de Conveniencia
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Capítulo 6 Sospechas Silenciosas img
Capítulo 7 Primer Indicio de la Traición img
Capítulo 8 Conflictos Internos img
Capítulo 9 Descubrimiento de la Traición img
Capítulo 10 El Primer Paso hacia la Venganza img
Capítulo 11 Una Mujer con Poder img
Capítulo 12 Los Aliados de Margarita img
Capítulo 13 El Comienzo de la Manipulación img
Capítulo 14 La Confrontación Inicial img
Capítulo 15 El Juego de Clara img
Capítulo 16 El Plan en Movimiento img
Capítulo 17 El Control de Andrés img
Capítulo 18 Farsa de la Perfección img
Capítulo 19 La Fuerza de Clara img
Capítulo 20 Atrapado en un juego img
Capítulo 21 El Desenmascaramiento de Andrés img
Capítulo 22 Un Matrimonio Roto img
Capítulo 23 La Relación con Clara img
Capítulo 24 Primer Golpe de Poder img
Capítulo 25 El Conflicto con los Aliados img
Capítulo 26 La Resistencia de Andrés img
Capítulo 27 Revelaciones Oscuras img
Capítulo 28 Un Enfrentamiento Público img
Capítulo 29 La Guerra Silenciosa img
Capítulo 30 El Enlace de Clara y Andrés img
Capítulo 31 Manipulando las Circunstancias img
Capítulo 32 La Expansión del Imperio img
Capítulo 33 El Juego de las Apariencias img
Capítulo 34 Los Secretos de Clara img
Capítulo 35 Venganza en Movimiento img
Capítulo 36 La Caída de Andrés img
Capítulo 37 Clara vs Margarita img
Capítulo 38 La Apuesta Final img
Capítulo 39 El Juego con el Poder img
Capítulo 40 El Resquebrajamiento de la Familia img
Capítulo 41 El Ascenso de Clara img
Capítulo 42 La Estrategia Final img
Capítulo 43 La Ruina de Andrés img
Capítulo 44 La Transformación de Margarita img
Capítulo 45 El Juego Final img
Capítulo 46 Clara en Juego img
Capítulo 47 La Caída de los Imperios img
Capítulo 48 El Retorno al Origen img
Capítulo 49 El Último Acto de Venganza img
Capítulo 50 Un Nuevo Comienzo img
Capítulo 51 El Mundo Después del Caos img
Capítulo 52 La Reconciliación Interna img
Capítulo 53 El Renacimiento de Margarita img
Capítulo 54 Los fantasmas de su vida pasada img
Capítulo 55 El Costo del Poder img
Capítulo 56 El Desenlace Final img
Capítulo 57 El Precio de la Venganza img
Capítulo 58 El Nuevo Imperio img
Capítulo 59 La Última Jugada img
Capítulo 60 Un Vistazo al Futuro img
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Capítulo 2 El Matrimonio de Conveniencia

El reloj marcaba las 7:30 a.m. cuando Margarita Ferrer entró en el elegante salón del hotel donde se celebraba la gala anual de su empresa. Era un evento destinado a fortalecer alianzas y exponer el poder de su imperio. Sin embargo, en medio de los discursos y el bullicio, su mente viajaba al pasado, a aquel momento crucial que definió no solo su vida, sino también su matrimonio con Andrés Ortega.

Se encontraba en una cafetería pequeña, casi oscura, en el barrio financiero de la ciudad. La lluvia golpeteaba los cristales con furia, y la cálida luz de la lámpara sobre la mesa iluminaba el rostro de un joven Andrés. Su aspecto ya denotaba cierta seguridad, pero no era el hombre que Margarita conocía hoy. En ese entonces, Andrés era un cirujano en busca de una oportunidad, alguien que, a pesar de su talento, aún no había logrado destacar en el mundo profesional.

- Margarita, necesito tu ayuda - dijo Andrés, con una mirada que transmitía una mezcla de humildad y ambición.

Margarita lo miró de arriba a abajo, sin mostrar ninguna emoción en su rostro. No era la primera vez que alguien acudía a ella con promesas vacías. Pero algo en la actitud de Andrés la intrigó. Tal vez su humildad, tal vez su apariencia, o tal vez su osadía.

- ¿Ayuda? - respondió Margarita, cruzando los brazos sobre el pecho. - ¿Qué tipo de ayuda necesitas?

Andrés se inclinó ligeramente hacia ella, consciente de la diferencia de estatus que existía entre ambos.

- Estoy buscando una manera de hacer crecer mi carrera. Tú tienes el poder y los recursos, y yo... tengo las habilidades para hacer que tu imperio se expanda aún más. Juntos podríamos formar una alianza que beneficiaría a ambos.

Margarita lo observó en silencio por un largo rato. Había algo en su propuesta que le resultaba atractivo, algo práctico. Andrés no le estaba pidiendo dinero ni favores personales. Él entendía la dinámica del poder, aunque de una manera rudimentaria. Y ella, como mujer de negocios, sabía reconocer a aquellos que comprendían la importancia de las alianzas.

- No me interesa una alianza por un par de favores - dijo finalmente, sin rodeos. - Pero, si quieres algo más... tal vez podamos hacer que funcione.

Andrés frunció el ceño, sin entender completamente a qué se refería. Margarita continuó.

- Lo que te ofrezco es más que una simple colaboración. Estoy hablando de un matrimonio, Andrés. Uno de conveniencia. Tú ganas acceso a mi mundo, y yo gano acceso a tu conocimiento médico. Juntos, construimos algo grande.

Andrés quedó en silencio, procesando la propuesta. Margarita no había mencionado ni amor ni afecto en ningún momento. Para ella, esas eran debilidades, y él debía comprenderlo. Aún así, había algo en la oferta que lo tentaba.

- ¿Un matrimonio? - repitió él, asombrado.

Margarita asintió, su mirada fría como un glaciar.

- Exactamente. Tú serás mi esposo, un título que te da acceso a todo lo que tengo: poder, influencia, riqueza. Y yo... obtendré algo mucho más valioso que dinero o amor: control. Control sobre todo lo que he trabajado para construir.

Andrés la observó con cautela, pero también con una creciente curiosidad. No había pasión en sus palabras, pero sí algo mucho más intrigante: una lógica que no podía rechazar. Margarita estaba ofreciendo una estructura, un marco dentro del cual ambos podrían prosperar, sin la necesidad de complicarse con los sentimientos.

- ¿Y qué gano yo, además de tu poder? - preguntó Andrés, con un leve esbozo de sonrisa.

Margarita no sonrió, pero la miró fijamente.

- Ganas estabilidad, Andrés. La estabilidad que necesitas para lograr lo que te propusiste en tu carrera. La oportunidad de ser alguien, de ser grande. Eso es lo que te ofrezco, y eso es lo que te comprometerás a darme a cambio.

La propuesta era audaz, pero lógica. Y aunque Andrés, en ese momento, no tenía claro hasta qué punto sería capaz de mantener el control sobre la situación, sabía que Margarita no hablaba en vano. Ella entendía el juego, y en su mundo, todo tenía un precio.

- Acepto - dijo, sin vacilar.

El acuerdo estaba sellado. No con un apretón de manos, sino con un pacto implícito que ambos sabían que debían cumplir si querían que todo funcionara. No hubo romanticismo, ni flores, ni promesas de amor eterno. Solo el entendimiento de que en este mundo, el poder era el verdadero vínculo, y el amor era una ilusión que no valía la pena perseguir.

En los meses siguientes, su vida como pareja de conveniencia comenzó a asentarse. Margarita y Andrés pasaron de ser simples socios a ser una figura pública indiscutible. Su matrimonio, aunque sin emoción, resultó ser una máquina bien engrasada: Margarita, la poderosa empresaria, y Andrés, el esposo que proporcionaba la imagen perfecta de estabilidad y éxito.

Pero en el fondo, Margarita siempre supo que Andrés no estaba completamente comprometido. No con ella, sino con su propio ego. Sabía que, aunque no se lo dijera, Andrés siempre había deseado más. Quería ser el dueño de su propio destino, ser el hombre que dirigiera no solo su carrera, sino también el matrimonio que compartía con ella. Y eso, con el tiempo, se convirtió en un problema.

La primera grieta apareció cuando Andrés comenzó a comportarse de forma distante. No en sus reuniones públicas ni en los eventos de gala, donde su papel como esposo le servía perfectamente, sino en los momentos privados, cuando las máscaras caían y se revelaban sus verdaderas intenciones.

Una tarde, después de un largo día de reuniones, Margarita entró a su casa para encontrar a Andrés sentado frente al televisor, sin mostrarle la mínima atención a su llegada.

- Andrés - llamó ella, cortante, sabiendo que algo no estaba bien.

Él la miró por encima del hombro, sin realmente verla.

- ¿Qué pasa? - respondió, distraído.

Margarita dio un paso hacia él, su mirada fija.

- Sé que no estás feliz. Pero este matrimonio no es para tu felicidad, Andrés, es para el poder. Y no me importa si estás contento con tu lugar o no. Lo que importa es que este acuerdo funciona.

Andrés suspiró, finalmente apagando la televisión y girando su silla hacia ella.

- Ya lo sé. Pero no puedes pedirle a un hombre que no tenga deseos de vivir, Margarita. Y tú... no me dejas vivir.

La frialdad de su respuesta golpeó a Margarita, pero no la sorprendió. Siempre había sabido que Andrés no estaba completamente entregado, pero esa fue la primera vez que sus palabras coincidieron con sus acciones.

Margarita lo miró fijamente, sin mostrar la mínima emoción.

- Entonces, Andrés, te sugiero que te concentres en lo que realmente te importa. El matrimonio es lo que es. Lo nuestro nunca fue un cuento de hadas, y nunca lo será.

Andrés la observó en silencio, reconociendo que, aunque no compartían amor, el pacto seguía vigente. Y mientras él pensaba en el futuro, Margarita ya estaba pensando en cómo ganar más poder.

El matrimonio de conveniencia estaba en su punto álgido, pero las grietas, aunque pequeñas, ya comenzaban a mostrar su tamaño.

            
            

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