Mientras Viviana iba camino al Hospital Crobert, internet estaba inundado de comentarios sobre su diagnóstico. Su nombre apareció en incontables publicaciones.
"La verdad, creo que Viviana es valiente. Es clara con lo que siente y con sus límites. De hecho, es bastante impresionante".
"Exacto. A mucha gente le gusta Brandon. Mientras no arruine su matrimonio, sus sentimientos son asunto suyo".
"Sus videos antiguos y esa transmisión en vivo desde Villa Cresta me dieron una idea de la vida de los ricos. Es triste que no vaya a estar mucho tiempo más".
"¿Quién es la esposa de Brandon? Debería dejar que estuviera con Viviana. A la chica solo le quedan seis meses".
"La conozco. Es Camila Bennett, una música. Dejó de trabajar después de casarse y se convirtió en ama de casa a tiempo completo".
...
En el Hospital Crobert, el celular de Camila no dejaba de vibrar. Las llamadas y los mensajes llegaban uno tras otro. Algunos fingían preocupación, otros querían saber más, y unos pocos intentaban ridiculizarla. Todo giraba en torno a Viviana y Brandon.
Camila había leído suficientes titulares como para entender lo que pasaba con la enfermedad de Viviana, pero no se molestó en abrir ninguno.
Ya nada importaba.
Una vez que se concretara el divorcio, Brandon dejaría de formar parte de su vida.
Revisó la hora y, al alzar la mirada, vio a Alexia que se acercaba.
"¿Cómo te sientes?", preguntó su amiga, preocupada. "¿Te duele algo?". Al ver la tensión en el rostro de Camila, Alexia extendió la mano para ayudarla a incorporarse.
Camila esbozó una pequeña sonrisa y negó con la cabeza.
Había tomado una decisión. Algunas cosas simplemente debían enfrentarse.
Alexia comprendió, pero no pudo evitar suspirar mientras la ayudaba a ponerse de pie. Tomaron el ascensor.
Las puertas del ascensor no tardaron en abrirse en la planta baja, revelando un hospital repleto, con más gente que de costumbre. Camila notó a algunos reporteros esparcidos entre la multitud.
"Qué cantidad de gente hoy. Seguramente hay otra celebridad aquí para un chequeo", comentó Alexia. "Siempre atraen este tipo de atención...". Se detuvo en seco y su expresión se ensombreció. Había visto algo y rápidamente intentó guiar a Camila en la otra dirección, pero fue inútil, pues Camila ya los había visto.
Brandon permanecía de pie, imponente, atrayendo todas las miradas sin esfuerzo. El ruido y el movimiento a su alrededor no parecían afectarlo: su cabello perfectamente peinado, su traje impecable, como si el caos no se atreviera a rozarlo.
Viviana se encontraba a su lado. Se veía pequeña y débil, con el rostro pálido, lo que la hacía parecer aún más frágil.
Perdió ligeramente el equilibrio, y Brandon se adelantó para sostenerla, protegiéndola de las cámaras y de la multitud.
"No mires", dijo Alexia rápidamente, poniéndose frente a Camila, con un tono cargado de enojo.
"Alexia, vámonos", respondió Camila, con voz serena. Había decidido que Brandon no tenía por qué saber que ella estaba allí, y no tenía interés en cruzarse con él.
"¿Por qué deberíamos irnos?", espetó su amiga, cada vez más indignada. "Aún no estás divorciada. Sigue siendo tu marido, y está aquí sosteniendo a otra mujer como si nada. Es un descarado".
Marido...
Camila apartó la mirada, suspirando.
Hubo una época en la que sonreía para sus adentros solo con pensar que Brandon era su marido, pero ya no.
"No me siento bien, Alexia. Vámonos ya", dijo Camila.
Alexia le prestó toda su atención y dejó de mirar en dirección a Brandon y Viviana.
Se marcharon. Al otro lado del vestíbulo, Viviana lanzó una mirada, y un destello de orgullo cruzó su rostro.
"Lo siento, Brandon. No era mi intención arrastrarte a este lío", dijo, con un matiz de remordimiento en su voz. "Sé que odias estar en el centro de atención...".
"No pasa nada", respondió Brandon. "Vamos a ver al doctor primero". Su rostro se mantuvo sereno, pero algo se removió en sus pensamientos, algo fugaz, difícil de nombrar.
Entraron en el consultorio y Viviana le entregó su historial médico al doctor, quien lo leyó despacio, frunciendo el ceño.
"Esto parece grave", comentó.
Viviana esbozó una sonrisa tenue. "Lo sé", respondió en voz baja. Luego tomó una respiración lenta. "Por favor, recéteme algo fuerte para el dolor".
"En su estado actual, le sugiero que se quede en el hospital y empiece el tratamiento", dijo el doctor. "Debería intentarlo. Todavía hay una posibilidad de que podamos alargar su vida".
"¿De qué sirve?". Viviana soltó una sonrisa triste.
Se secó las lágrimas que se acumulaban en sus ojos y luego dijo en voz baja: "No quiero recibir tratamiento".
Los dedos de Brandon se apretaron con más fuerza alrededor de los de ella.
Ella sacudió levemente la cabeza.
"Doctor, solo quiero pasar la última etapa de mi vida con dignidad", declaró. "Así que, por favor, recéteme algunos analgésicos potentes".
El médico suspiró profundamente, pero al final asintió con comprensión.
Afuera, los reporteros tomaban fotos y grababan videos sin descanso antes de subirlos a internet.
La gente que lo veía se conmovía.
"¡Dios mío!, esta es una persona real cuya vida está llegando a su fin".
"Yo lloro cuando tengo un dolor leve. No puedo imaginar lo que se siente tener un cáncer en etapa terminal. Pero ella todavía logra sonreír. Es realmente fuerte".
"No pude evitar llorar cuando dijo que no se sometería al tratamiento. Solo quienes han enfrentado una enfermedad grave entienden ese sentimiento".
La simpatía pública por Viviana llegó a su punto más alto.
...
Viviana no tardó en recibir su medicina, y cuando ella y Brandon salían del hospital, Camila estaba sentada en un banco cercano. Esperaba a Alexia, que había ido a buscar el auto.
Antes de que Camila pudiera reaccionar, los paparazzi la notaron y corrieron hacia ella.
Los flashes de las cámaras se dispararon de golpe.
Brandon también la vio, frunció el ceño y preguntó: "¿Qué haces aquí?".
Camila se levantó, miró a su esposo y luego la mano de Viviana que descansaba en el brazo de él.
Todavía no había dicho nada, pero la multitud no le dio la oportunidad de hacerlo.
"Señora Watson, ¿ha venido por lo que se dice en internet? ¿Está intentando atraparlos juntos?".
"¿Qué opina de que su esposo salga en público con otra mujer?".
"Señora Watson, ¿qué planea hacer con respecto a Viviana?".
La conclusión de la gente fue inmediata: Camila había aparecido a propósito para enfrentarse a Viviana, para montar una escena.
Incluso Brandon pensó lo mismo, y parecía molesto.
"Viviana está enferma. ¿No lo sabías?", espetó.
Su voz estaba cargada de amenaza, pero a Camila le entraron ganas de reír.
Así que eso era lo que él creía: que ella estaba buscando pelea a propósito con alguien enfermo.
Brandon realmente no la conocía.
Al ver que Camila no respondía, los periodistas se volvieron hacia Viviana, haciéndole preguntas sobre romper el matrimonio de alguien.
Brandon volvió a mirar a su esposa. "¡Camila!", la llamó. Quería que ella defendiera a Viviana.
Como siempre, esperaba que hiciera lo que él deseaba.
Pero su voluntad de complacerlo se había desvanecido.
Se estaba alejando de él; ya no había razón para obedecerlo.
Camila se llevó la mano derecha al vientre. El dolor sordo seguía presente.
"Vine a visitar a una amiga", respondió finalmente.
No quería decir más. Su embarazo no era algo que quisiera revelar, no antes de que el divorcio se concretara, no con todas las miradas puestas en ella.
Su respuesta a su pregunta anterior fue simple.
Tras responderle a Brandon, Camila se dio la vuelta para irse, pero los periodistas no retrocedieron, sino que se agolparon a su alrededor.
"Señora Watson, la gente en internet le pide que se haga a un lado y deje que Brandon esté con Viviana. ¿Qué dice al respecto?".
"A Viviana no le queda mucho tiempo de vida. ¿Aun así va a seguir luchando contra ella?".
"Señora Watson...".
Camila no se molestó en responder; solo quería escapar de allí.
La multitud, emocionada de ver a los tres en el mismo lugar al fin, no tenía intención de dejar que la situación terminara.
Brandon se quedó quieto, sin decir nada, y su silencio pareció envalentonar a alguien entre la multitud, que empujó a Camila con fuerza.
Ella se tambaleó, y sus brazos se movieron al instante para protegerse el vientre.
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