/0/6883/coverbig.jpg?v=dd32ab3be627ea6c0ddbda009b869bed)
Mientras observo como mi pequeño hijito duerme apacible, mi corazón se estruja reprimiendo lágrimas que luchan por salir. Si yo pudiera darle algo mejor a mi bebé lo haría, cada día me levanto, aunque mis ánimos estén por el suelo sólo por él. Para poder traer un poco de comida a su boca. Pero hay días que siento que no puedo más. El recuerdo y el dolor de que alguna vez un hombre se burló de mí, engañándome, endulzándome el oído sólo para estar con él. Yo era muy inocente, tan sólo tenía dieciocho años estaba a punto de salir del instituto cuando quedé embarazada.
Aprieto con fuerza el biberón de mi bebé al volver a recordar cada día como mi vida termino en el momento en que conocí a ese hombre.
...
Su nombre era Adrián, aún recuerdo su rostro como si hubiese sido ayer cuando la primera vez que lo vi quede completamente cegada de amor por él. Era el típico chico que todas las chicas miran por ser tan guapo y ser el niño "rico" de la escuela a pesar de que el instituto en el que estudiaba no estaba ubicado en una zona acaudalada, si no, al contrarío mi familia y yo siempre vivimos en una de las colonias más marginadas de la ciudad. Mi recorrido de la casa a la escuela siempre era en bus tomaba dos para poder llegar a tiempo, aunque algunas veces para regresar tuviera que caminar casi dos horas por el hecho de no tener suficiente dinero para el transporte. Mi madre trabajaba en una fábrica, por lo regular siempre se ausentaba durante el día, siempre era yo quien cuidaba a mis hermanitos durante la tarde. Mi padrastro era un hombre que detestaba porque siempre se la pasaba recordándome que era él quien me daba para los gastos de la escuela por eso debía hacer todos los quehaceres de la casa cuando mi madre no estuviera, por las noches terminaba exhausta, había veces que por terminar la tarea y entregarla a tiempo terminaba durmiendo hasta la una de la madrugada, siendo al día siguiente la misma rutina. Entonces fue cuando conocí a Adrián. Pensé que había sido amor a primera vista, pero que equivocada estaba.
Fuimos novios apenas un mes, era el joven más apuesto que conocía, estaba fascinada por que me presumía frente a todos en el instituto como su novia. Un día me pidió que lo acompañará a su casa ya que sus padres no estaban. Recuerdo que ese día yo no podía llegar tarde, ya que otros días lo había hecho por pasar tiempo con él y mi padrastro se había enojado mucho porque al llegar del trabajo no había comida hecha, no quería que se siguiera enojando conmigo y mucho menos con mamá que era quien se llevaba todos los malos modos de parte de él. Pero Adrián me insistió tanto, que cuando me dijo que si lo amaba se lo demostrará yendo a su casa no pude decirle que no. Ahí fue cuando tuve mi primera vez con un hombre. Me hizo suya, me entregué a él sin protección, no sabía nada sobre métodos anticonceptivos ni condones porque jamás había tenido novio antes y mi madre nunca habló sobre esos temas conmigo. Pasaron algunos días, las cosas se fueron volviendo más frías entre él y yo. Adrián buscaba cualquier excusa para que yo no le hablará, me evitaba a toda costa cuando al fin lo enfrenté, me dijo que terminábamos que sólo se había hecho mi novio para estar conmigo, en ese instante, mi corazón se partió en mil pedazos irreparables.
Pasaron semanas y mi período no venía, fue hasta que tuve que confesar a mi madre y decirle estaba embarazada. Ella se puso como loca, me estrujo del cabello, me empujo y me dio varias cachetadas.
-¡Cómo te atreves niña tonta! -gritaba.
Mi padrastro al escuchar a mi madre, también me dio otra tanda de cachetadas antes de decir -te me vas de esta casa que no pienses que te mantendré junto con el escuincle.
Miré a mi madre llorando, suplicándole que me perdonará, pero ella no lo hizo por más que me hinqué. No sabía qué hacer. Era apenas una niña, que haría con un bebé.
-¡Vete! -recuerdo esa única palabra que me dirigió. Mi padrastro me jaló del brazo y me saco de la casa.
-¡Mamá... mamá... no me corras por favor! -gritaba tocando la puerta con todas mis fuerzas, pero no me abrieron. Se llego la noche, amanecí sentada en el suelo en la puerta de mi casa. Cuando mi madre salió al trabajo al día siguiente ni si quiera me dirigió la palabra, me levanté y la seguí, le dije que me pondría a trabajar lo que quisiera pero que no me corriera. Mi madre me dijo que yo era una humillación para ella porque fui igual de tonta al dejarme engatusar por un hombre, que ni si quiera podía verme del odio que sentía porque nunca deseo tenerme, yo era una hija no deseada que ahora tenía en mi vientre un nieto no deseado. Me dijo que me marchará y que jamás volviera a buscarla.
Ese día caminé varias horas hasta la casa de Adrián donde su madre me recibió, le conté con llanto desesperado que estaba embarazada y que él padre de mi hijo era él. Ella enseguida me saco de su casa casi a empujones. Me aventó un billete de doscientos pesos que cayó al suelo y me corrió de su casa no sin antes asegurarme que Adrián no respondería por mi bebé por que de seguro yo era de esas muchachitas calientes que se metían con sus compañeros de clase y ahora buscaba alguien que me mantuviera. Ese era mi fin. Con todo el pesar de mi corazón tomé el billete de doscientos pesos.
Tenía una tía que vivía al otro lado de la ciudad con la que me llevaba muy bien, fui hasta ahí para pedirle que me dejará quedarme sólo unos días mientras encontraba algún trabajo que me permitiera regresar al instituto ya que tan sólo me faltaban unos meses para graduarme. Ella me ayudo por unos días, pero después me dijo que con todo su pesar no podía seguir teniéndome en su casa, no quería problemas con mi madre. Antes de irme, me dijo que había escuchado que había una señora ya grande que vivía sola a unas calles, que estaba buscando alguien que le ayudará con el quehacer. Sin pensarlo me dirigí hasta esa dirección.
Cuando toque en la puerta de madera de aquella casa antigua, vieja y despintada color blanco con naranja. Una señora de unos ochenta años me abrió. Me miró con algo de desdén ya que mi ropa no era la adecuada, mi tía me había prestado ropa de ella, pero me quedaba demasiado floja.
-Hola buen día, disculpe, me dijeron que necesita alguien que pueda hacer el quehacer en su casa.
Arqueo la ceja.
-Pequeña muchacha, no se quién te ha dicho eso, yo soy una anciana que vive sola en esta casa, no tengo a nadie más, no tengo hijos ni nadie.
Abrí los ojos con sorpresa.
-No necesita alguien que le ayude con el quehacer.
La ancianita sonrío con sarcasmo.
-¿Crees que tengo dinero para pagarle a alguien por limpiar esto? -se hizo a un lado para mostrarme su pequeña casa que sólo constaba de una habitación larga que estaba dividida en una recamara y la cocina improvisada con una pequeña mesita de plástico para comer.
Mordí mi labio con pena. La señora apenas y tenía para vivir, tal vez mi tía se había equivocado, o tal vez lo hizo para que me fuera de su casa.
MI DEUDA CON EL MAFIOSO
Natalie ha cometido el peor error de su vida al llevar a su familia a una fiesta en casa de su novio, donde no había seguridad todo por estar enamorado de un chico común, sabiendo el riesgo que eso significaba para un mafioso. Los atacaron al salir hiriendo a dos capos de la mafia más importantes, su hermano y el mejor amigo... Ahora le tocará a ella enfrentar las consecuencias de sus actos, tendrá que pagar una deuda de sangre porque João recibió un tiro en el pecho por salvar al hermano de Natalie, lo que la deja en deuda con el mafioso. Una deuda que su familia y la mafia la obligaran a pagar de la manera más contundente posible, quitándole así la posibilidad de rehacer su vida y los sueños por los que tanto lucho, ¿la mataran o la dejaran vivir?
Leer ahora
Mi Esposo Paralitico
Zoé Rivers acepta casarse con Eduard Lane, el heredero de una poderosa familia, a cambio de asegurar el tratamiento médico de su abuela enferma. Lo que no esperaba era que su nuevo esposo, además de estar en silla de ruedas y ser completamente ciego, fuera un hombre frío, distante y marcado por un pasado lleno de pérdidas. Cada persona que ha amado ha terminado sufriendo, por lo que Eduard mantiene su corazón encerrado tras muros de silencio y desconfianza. Aunque el matrimonio fue sellado por un acuerdo que exige que Zoé le dé un heredero a la familia Lane en menos de dos años, ella está decidida a hacer más que cumplir con su deber. Con su calidez y perseverancia, intentará llegar al corazón del hombre que ahora es su esposo... sin saber que ambos guardan heridas que podrían unirlos o destruirlos.
Leer ahora
Seducida por el Tío de mi Esposo
Después de descubrir la más cruel de las traiciones -su esposo en la cama con su propia hermana-, Selene Stone toma una decisión desesperada: vengarse de Lucían acostándose con otro hombre. Pero aquella noche de rabia y deseo termina llevándola a los brazos del hombre menos indicado... Alaric Lancaster, el tío de su esposo. Lo que Selene creyó que sería una noche sin rostro ni nombre se convierte en una cadena imposible de romper. Arrepentida y aterrada por las consecuencias, intenta alejarse y suplicar que todo quede en el olvido. Sin embargo, Alaric no está dispuesto a dejarla escapar tan fácilmente. Marcado por un sentimiento desconocido y obsesivo que Selene ha despertado en él, Alaric está decidido a tenerla, incluso si debe forzarla a seguir a su lado. En medio de chantajes, secretos familiares y pasiones prohibidas, Selene deberá enfrentarse a sus propios límites... y descubrir que, a veces, el verdadero enemigo es aquel que logra encender tu corazón en medio del odio. Traición. Venganza. Deseo prohibido. Y un amor oscuro que nunca debió nacer.
Leer ahora
El Legado
Un grupo de amigos heredan de sus padres un propósito de vida, una manera de usar el poder para el bien de quien lo necesite. Sin embargo, en el camino encuentran obstáculos. Cuatro historias enlazadas en una fiesta sin control. Donde no solo anclaron sus almas, sino que despertaron el pasado de sus padres quienes vivían en el anonimato... Ahora el nuevo equipo debe enfrentar a los enemigos y con ello conocerán el mundo oscuro de donde surgieron sus padres. ¿Será que el pasado en ocasiones vuelve o nunca se deja de ser quién eres? Cuatro hermanos. Un legado. Una doctrina que seguir. Una misión por cumplir. Llegó el momento de demostrar quienes son los hijos del Capo.
Leer ahora
El primo, el ceo y mi hijo
Tras la humillación de una traición, Astrid Zárate huyó a Alemania y se entregó a un desconocido en un acto de rabia y desesperación, sin esperar más que la libertad. Esa noche impulsiva terminó en un secreto: su hijo, Lucas. Cinco años después, Astrid es una madre soltera que ha levantado una vida estable y exitosa en Buenos Aires, con un solo objetivo: proteger a Lucas de las críticas y la verdad. Ella enterró su pasado. Pero el destino, o la peor de las coincidencias, decide que ese pasado no está muerto. La empresa de Astrid es adquirida, y su nuevo y formidable jefe, el CEO Elias Richter, es el padre que no conoce a su hijo. Elías, un hombre de negocios implacable y de lógica alemana, no solo la obliga a trabajar a su lado, sino que se infiltra en su hogar bajo la fachada de un distante "primo" de la familia. Pronto, confronta a Astrid con la irrefutable cronología: la mentira sobre Lucas. Ahora, Astrid debe luchar para mantener a su Hijo a salvo de un hombre que, aunque no es cruel, exige la verdad con la frialdad de quien resuelve una ecuación. Y lo más aterrador: Elias no solo es el dueño de su empresa, sino el dueño del secreto que da sentido a su vida. Esta es una historia sobre cómo la verdad, una vez desenterrada, obliga a dos personas a dejar de lado las reglas para descubrir si la pasión nacida del caos puede construir algo irrompible.
Leer ahora
Atrapado con una esposa emperrada
¿Te imaginas cómo será casarte con un completo desconocido? Helena quedó deshecha cuando su esposo, el director general, le envió los papeles de divorcio y le exigió que los firmara. Para él, ella no era más que una mera cazafortunas que no rechazaría ni un centavo. Para su total sorpresa, Helena se plantó firme. "¡Mándate tu dinero al diablo! Después de todo lo que he vivido, ¿ahora quieres divorciarte? ¡Te salió el tiro por la culata! No pienso soltarte ni aunque me ofrezcas toda tu fortuna. ¡Estoy aferrada a este matrimonio hasta que la muerte nos separe!". ¿Quieres descubrir por qué Helena se obstinaba en mantener ese matrimonio? ¡Descúbrelo en las siguientes páginas!
Leer ahora