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Perspectiva de Makenna:
"Mmm... Ah... Oh, Frank... eso se siente tan bien... Más fuerte, Frank... justo así...".
Me quedé paralizada en el umbral, los gemidos de la mujer rebotando en las paredes y clavándose en mis oídos como puñales. Mi corazón se heló y un temblor irrefrenable recorrió mi cuerpo.
El nombre que ella llamaba, Frank, era el de mi compañero.
Haciendo acopio del poco valor que me quedaba, empujé la puerta lo suficiente para ver el interior. Allí estaban, enredados, sus cuerpos apretándose el uno contra el otro en un ritmo febril. El hombre que la penetraba con total desenfreno era, de hecho, mi compañero, Frank Thomas.
Y la mujer debajo de él, aferrándose a él y jadeando con cada embestida, era mi hermanastra, Jessica Dunn.
¿Cuándo había comenzado esta traición? ¿Cuánto tiempo llevaban viéndose a escondidas, desgarrando el tejido de mi vida?
Mi mente era un torbellino de incredulidad.
Y entonces, la dulce voz de Jessica interrumpió la pasión. "Frank... ¿cuándo me marcarás como tu compañera?".
Aún moviéndose dentro de ella, Frank susurró: "¿Por qué tanta prisa? Romperé el vínculo de compañero con Makenna muy pronto. Sabes que eres la única a la que amo".
Un peso frío y sofocante me oprimió el pecho.
¿Amaba a Jessica? ¿Solo a ella? ¿Qué era yo para él? ¿Y las promesas que me hizo?
La furia me nubló la vista. El mundo se tiñó de rojo.
Antes de darme cuenta de lo que hacía, abrí la puerta de par en par con una fuerza que hizo temblar las paredes.
"¡Par de desvergonzados asquerosos!", les espeté a los dos, todavía enredados en la cama.
Sobresaltados, ambos se incorporaron de golpe. Un destello de pánico cruzó el rostro de Frank por un instante, pero Jessica ni siquiera se inmutó.
Las lágrimas me anegaron los ojos al verlos, con los brazos de Frank todavía rodeándola, y no pude evitar que las palabras salieran de mi boca. "¿Por qué, Frank? ¿Por qué me traicionas así?".
Él no respondió, ni siquiera me miró. En cambio, acarició distraídamente la suave piel de Jessica, como si aún estuviera paladeando el momento.
Un nudo de bilis y dolor me subió por la garganta, ahogándome.
No hizo ningún intento por ocultarlo.
"Mi querida hermana", ronroneó Jessica, acurrucándose más en los brazos de Frank con una facilidad repugnante. "No seas tan dramática".
Sus labios se curvaron en una sonrisa de suficiencia antes de presionar un beso prolongado en el cuello de Frank, clavando en mí una mirada burlona. "¿Qué traición? Frank simplemente me ama más".
Frank le acarició el pelo, lanzándome una mirada gélida y distante. "Tiene razón. Esto es exactamente lo que parece. Quiero romper nuestro vínculo, Makenna. Elijo a Jessica".
Su brutal sinceridad carcomió los bordes de mi cordura.
"¡Váyanse al infierno! ¡Ambos!".
Las palabras se me escaparon en un grito mientras les lanzaba cualquier cosa que estuviera a mi alcance, desesperada por romper algo, lo que fuera.
Frank protegió a Jessica con un rápido movimiento y me derribó sin una pizca de piedad. "¿Has perdido la cabeza, Makenna Dunn? Mírate, ¿cómo podrías compararte con Jessica?".
Me derrumbé en el suelo, con el corazón hecho pedazos. En ese instante, sentí como si toda la alegría y la dignidad que alguna vez tuve hubieran sido pisoteadas.
Con los dientes apretados, volví a preguntar, rota: "¿Por qué? ¿Por qué estás haciendo esto?".
"¿Por qué?". La risa de Jessica fue aguda y cruel. Se aferró con más fuerza a Frank, su voz goteando malicia mientras me miraba desde arriba.
"Oh, Makenna, ¿no te has enterado? Los príncipes licántropos están buscando esclavas sexuales. Todas las mujeres sin compañero del país están disponibles en su pequeño 'proceso de selección'. Frank no puede permitir que yo sea una de ellas, así que, naturalmente, tú eres el reemplazo perfecto".
¿Enviarme a ser la esclava sexual de los príncipes licántropos?
Mi voz apenas fue un susurro, estrangulada por la incredulidad. "Esos príncipes son monstruos. Son infames por su crueldad... ¿Me estás sentenciando a muerte?".
No me cabía en la cabeza. El hombre que una vez juró protegerme, adorarme, ahora estaba aquí, dispuesto a arrojarme a los monstruos por otra mujer.
La voz de Frank asestó el golpe final, fría e insensible. "Dejé de amarte hace mucho tiempo, Makenna. Ahora solo me importa Jessica. No pienso permitir que corra esa suerte. En cuanto a ti... ¡Ya no significas nada para mí!".
Se me escapó una risa amarga, con sabor a traición. "¡Frank, sigues unido a mí por el vínculo de compañero! ¿De verdad vas a romper tu juramento a la Diosa Luna?".
"¿Y qué si lo hago?". Su mirada tenía un brillo malicioso, desafiándome a detenerlo.
Antes de que pudiera procesar el peso de sus palabras, volvió a hablar.
"¡Con la Diosa Luna como testigo, yo, Frank Thomas, te rechazo, Makenna Dunn, como mi compañera!".
En el momento en que las palabras salieron de sus labios, un dolor abrasador me atravesó el alma. Jadeé, agarrándome la cabeza, mientras la insoportable agonía del rechazo me desgarraba por dentro.
Mi visión se nubló, la conciencia comenzó a desvanecerse. Antes de que la oscuridad me engullera por completo, lo último que vi fue la sonrisa triunfante de Jessica y el frío vacío en los ojos de Frank, desprovistos de cualquier rastro de calidez.