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Ella arrasa con estilo tras deshacerse del canalla
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Capítulo 4

Verena se quedó en el hospital durante tres días y después de ser dada de alta, comenzó a ordenar sus pertenencias.

Empacó lo que necesitaba en una maleta que llevaría consigo. El resto planeaba regalarlo o simplemente desecharlo.

Aún quedaban algunas cosas de Stefan en su casa, así que las puso de una en una en una caja de cartón.

Sus movimientos eran rápidos y decisivos, sin vacilación.

Después de terminar, le envió un mensaje a Stefan por WhatsApp. "Ya empaqué tus cosas. ¿Vendrás a recogerlas o te las mando?".

Él respondió rápidamente: "Iré esta noche".

Esa noche, cuando Verena estaba a punto de cenar, el cierre electrónico de la puerta pitó en señal de alarma.

Poco después, el timbre sonó con urgencia.

Verena abrió la puerta y encontró a Stefan afuera. Estaba todo desaliñado.

"¿Por qué no pude abrir la puerta con el código? ¿Lo cambiaste?", preguntó él.

"Ya lo nuestro se acabó, así que no es correcto que aún tengas acceso a mi casa", respondió Verena.

Luego señaló la gran caja junto a la puerta y continuó: "No necesitas entrar. Todas tus cosas están aquí. Puedes llevártelas".

Antes de que el hombre pudiera responder, Noreen asomó la cabeza detrás de él. "Escuché que tú y Stefan discutieron. Supongo que debes haber malinterpretado la situación entre él y yo, así que vine a aclararlo. Realmente no hay nada entre nosotros. Él solo siente pena por mí. Soy una mujer divorciada, ¿cómo podría ser digna de él?".

Las palabras de la mujer eran lastimeras, y parecía haber sufrido una gran injusticia.

Verena la miró con frialdad, sintiendo repulsión.

A lo largo de los años, aquella mujer había usado repetidamente su apariencia frágil para ganarse la simpatía de Stefan. Esto había socavado consistentemente su relación.

Verena dijo con frialdad: "Noreen, deja de hacerte la inocente frente a mí. No caeré en tu teatro. Esta es mi casa, y no eres bienvenida aquí".

"¿Qué clase de actitud es esa, Verena?". Stefan frunció el ceño. "Noreen vino por amabilidad para aclarar el malentendido. ¿Tienes que ser tan dura con ella? Sabes que tuvo un matrimonio difícil y que ya está pasando por momentos complicados. ¿Por qué tienes que mencionar su doloroso pasado y reabrir sus heridas?".

Verena se burló: "Stefan, ya sabía que estabas ciego, pero, ¿ahora también estás sordo? ¿Cuándo mencioné su matrimonio? Ella misma fue quien lo mencionó, ¿no? Siempre pasa lo mismo. Mientras haya un conflicto entre Noreen y yo, la que comete errores siempre seré yo. No quiero volver a verlos a ninguno de los dos. Toma tus cosas y vete".

El rostro de Stefan se volvió sombrío. "Verena, realmente me has decepcionado mucho. Esta vez te castigaré. Devuélveme el frasco de frijoles rojos. Hasta que me calme, no pondré más frijoles en él. Tampoco dejaré que metas ninguno a escondidas".

Él parecía creer que el frasco era su último recurso con Verena.

Creía que ella cumpliría con cualquier demanda que él hiciera para conservarlo.

Pero esa vez estaba equivocado.

Verena señaló la caja de cartón en el suelo y dijo: "Ya está todo empaquetado. Como dije, todo lo tuyo está en la caja".

Stefan encontró el frasco, solo para descubrir que estaba vacío.

Miró bruscamente a su novia con incredulidad en sus ojos. "¿Dónde están los frijoles rojos que había aquí?".

La chica dijo sin emoción: "Se convirtieron en un guiso de frijoles que me comí". Parecía hablar de algo trivial.

Stefan quedó atónito. "¿Cómo pudiste? ¿Sabes lo que significan esos frijoles?".

Entonces ella le dijo palabra por palabra: "Ya no quiero casarme contigo, así que no significan nada".

El pecho de Stefan subía y bajaba de ira. Las palabras de Verena claramente lo habían provocado.

La miró con rabia y dijo entre dientes: "Lo lamentarás. Verena, debes saber que nadie te tratará tan bien como yo".

"¿De verdad?". Ella levantó las cejas, y su mirada estaba llena de alivio. "Entonces déjame ver si puedo vivir mejor sin ti".

Stefan se quedó sin palabras. La miró con furia antes de recoger la caja y marcharse.

Noreen lo siguió. Al pasar por Verena, su previa fachada de inocencia y fragilidad se derrumbó. En su lugar, mostró una sonrisa presumida y maliciosa.

Era como alguien que se regodea en su triunfo.

Verena no se molestó en mirar la pequeña expresión de satisfacción de Noreen y cerró la puerta de golpe.

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