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Mi Compañero Alfa Me Envenenó: El Regreso de la Luna
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Capítulo 3

POV Alina:

A la mañana siguiente, le dije a Iván que iba al spa.

-Bien -dijo, sin levantar la vista de su tableta-. Arréglate. Te ves... pálida.

Conduje directamente al distrito industrial. Debi me encontró en la puerta trasera de la Galería Robles.

-Conseguí los uniformes de mantenimiento -dijo, lanzándome un bulto de tela gris-. Y soborné al equipo de limpieza habitual para que se tomaran un almuerzo largo. Tenemos veinte minutos.

-¿Y el olor? -pregunté.

-A la antigüita -dijo, entregándome un frasco de grasa industrial y amoníaco-. Úntate esto en el cuello y las muñecas. Te va a arder, pero cubrirá tu olor a lirios.

Me apliqué la mezcla apestosa. Me picaban los ojos, pero olía a piso de taller. Perfecto.

Me puse el overol gris y metí mi cabello debajo de una gorra.

Entré por la entrada de servicio.

La galería se estaba preparando para una exhibición privada. La puerta de la oficina de Kiara estaba entreabierta.

Metí mi cubeta con el trapeador. La habitación era opulenta. Y familiar.

La alfombra era persa, de mi madre. El jarrón era Ming, de mi padre.

Estaban despojándome de mi herencia para amueblar la vida de su amante.

Saqué un pequeño dispositivo de escucha de mi bolsillo, algo que Debi había conseguido de un contacto detective privado. Lo pegué debajo del pesado escritorio de roble.

-La de la limpieza está aquí, señorita Robles -dijo una voz.

Me congelé.

Kiara entró, seguida de cerca por Iván.

Les di la espalda, tallando furiosamente una mancha en la pared.

-Huele asqueroso aquí -Kiara arrugó la nariz-. Como a químicos baratos.

-Son solo los productos de limpieza, nena -dijo Iván. Su voz estaba cargada de lujuria.

Miré el reflejo en un cuadro. Iván tenía a Kiara presionada contra el escritorio.

-Odio esperar -se quejó Kiara-. ¿Cuándo se irá? ¿De verdad?

-Pronto -gruñó Iván-. *Aumenté la dosis en su té de la mañana. Su corazón fallará durante la Reunión. Parecerá una tragedia. La Luna débil, abrumada por la emoción.*

Mi corazón martilleaba. Me iban a ejecutar hoy.

-¿Y después?

-Después rechazo su cadáver para romper el vínculo formalmente. Y te marco a ti. Leo se convierte en el heredero.

-Me encanta cuando hablas de poder -rió Kiara.

Iván se detuvo. Levantó la cabeza, olfateando el aire.

-Espera.

Dejé de tallar.

-¿Qué pasa?

-Ese olor... -Iván se alejó del escritorio-. Debajo del cloro. Huele... familiar.

Dio un paso hacia mí.

El Comando de Alfa irradiaba de él.

-Tú -me ladró a la espalda-. Date la vuelta.

No podía moverme. Si me giraba, vería mis ojos.

-¡Dije que te des la vuelta!

Su voz era un peso físico. Mi loba gruñó, queriendo arrancarle la garganta.

*No te inclines.*

Justo cuando Iván extendió la mano para tocar mi hombro, un fuerte estruendo resonó en el pasillo. Debi. Debió haber tirado algo para crear una distracción.

Iván se giró bruscamente.

-¿Qué demonios?

-¡Mi escultura! -chilló Kiara, saliendo corriendo.

En el caos, agarré mi cubeta y me escabullí por la puerta lateral.

Corrí hacia el coche, quitándome el overol.

Debi estaba esperando, con el motor en marcha.

-Tiré un pedestal de exhibición -sonrió nerviosamente-. ¿Lo conseguiste?

Me toqué el receptor en mi oído.

-Cada palabra. Planean matarme esta noche.

Miré mis manos. Estaban firmes.

-Conduce, Debi -dije-. Tenemos un espectáculo que preparar.

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