Género Ranking
Instalar APP HOT
Mijail Volkov
img img Mijail Volkov img Capítulo 8 7
8 Capítulo
Capítulo 11 10 img
Capítulo 12 11 img
Capítulo 13 12 img
Capítulo 14 13 img
Capítulo 15 14 img
Capítulo 16 15 img
Capítulo 17 16 img
Capítulo 18 17 img
Capítulo 19 18 img
Capítulo 20 19 img
Capítulo 21 20 img
Capítulo 22 21 img
Capítulo 23 22 img
Capítulo 24 23 img
Capítulo 25 24 img
Capítulo 26 25 img
Capítulo 27 26 img
Capítulo 28 27 img
Capítulo 29 28 img
Capítulo 30 29 img
Capítulo 31 30 img
Capítulo 32 31 img
img
  /  1
img

Capítulo 8 7

7

Mis

piernas fueron abiertas violentamente, un nudo en mi garganta se

formó. Quería pelear. Quería alejarlo de mí. Quería volver a

casa, pero, mi cuerpo no me respondía, dentro de mí sabía que

jamás ganaría esta batalla. Sabía que estaba pasando por mucho;

tan solo era una joven que debería de estar preocupada por ir de

fiesta, salir con sus amigos o tener una relación.

Pero,

yo, Victoria Jones con tan solo dieciocho años, había sido

secuestrada por un mafioso poderoso al cual todos le temían, y fue

en ese momento cuando sentí que mis bragas fueron arrebatadas y un

ardor invadió mi cuerpo moviéndome violentamente.

-¡Aush!

-pronuncié

aterrizando de mis pensamientos. Él solo me miró y sonrió.

Sus

manos viajaron a mis caderas apretándolas fuertemente, su

penetración fue lenta y tortuosa y cuando menos lo esperé se volvió

profunda haciendo que llorará al instante, mis uñas fueron clavadas

en su espalda, pero, al parecer el dolor no le importaba. Mis piernas

peleaban tratando de soltarme de su agarre, al parecer esto le

divertía, ya que sus embestidas fueron más fuertes y la habitación

se llenó de sus asquerosos gemidos. Así que decidí morderlo tan

fuerte que gotas intensas de sangre salían de sus labios y por fin

me soltó.

Como

pude solté la soga que sostenía mis manos, salté de la cama apenas

pude, tratando de recoger la poca dignidad que aún me quedaba, pero,

fue en vano. Sus manos me sujetaron los pies y caí al piso

golpeándome fuerte el mentón, Mijail me jaló hacia él, estando yo

boca abajo. Separó mis piernas y sentí su miembro grande y vibrante

dentro de mí otra vez, su boca viajo a mi odio para quizás

torturarme al escuchar sus gemidos, Mijaíl es

un cerdo que no le importa el sufrimiento de las personas, él no se

conduele de nada, Mijaíl no

tiene corazón.

Mi

cuerpo se movía al son de sus embestidas, mi pecho estaba presionado

por el suelo, sentía que no podía respirar por el peso de ese

bastardo en mi espalda. Mi intimidad dolía, pero, para Mijaíl ese

no era un impedimento, se alzó un poco haciendo que el aire volviera

de nuevo a mis pulmones, sin separarse todavía de mí.

Comenzó

a moverse más fuerte y más violento, sus manos viajaron alrededor

de mi cara para percatarse que no huyera, la fricción de su cadera y

mi pelvis hacía eco en toda la habitación, era un maldito sonido

que creo que me perseguirá por el resto de mis días.

-Maldita

sea Victoria... Ohhh...Ahhh-de

solo escuchar sus gruñidos quería morir en el instante, sin

embargo, para mi suerte, pronto esto acabaría. Luego de algunos

minutos sentí algo caliente inundar las paredes de mi vagina. Por

fin había acabado.

-Fue

mejor de lo que pensé-, dijo sacando su miembro dentro de mí. Me

senté en el piso, mientras él solo se levantaba los

pantalones...-Jamás podrás huir de aquí...

De

repente todo se volvió rojo, mientras grité agitada mirando todo a

mi alrededor. La habitación estaba completamente vacía, Mijail no

estaba aquí y todo

había sido una terrible y espantosa pesadilla.

Mis

manos registraron cada parte de mi cuerpo, un hilo de sudor se

deslizó por mi frente hasta llegar a mi mentón, estaba temblando

asustada porque todo lo que vi en ese sueño se sentía tan real.

De

un instante a otro, comencé a llorar al escuchar el sonido de la

perilla de la puerta de aquella habitación en donde me tenían

retenida, sacudirse cuando alguien intentaba entrar a la fuerza.

Cerré los ojos cuando la silueta de Mijaíl apareció ante mí,

llevaba puesto una camisa negra con tres botones principales abiertos

y unos jeans azules que lo hacían lucir grandioso.

El

mafioso borró cada expresión de su rostro, al verme echa un ovillo.

-¿Qué

pasó?

Para

mi sorpresa, el ruso dejó caer la bandeja de comida que sostenía

entre sus manos y corrió apresurado hasta donde yo me encontraba.

Sus manos tocaron mi rostro y negó quizás al notar mis pulsaciones

débiles.

-Soy

virgen, Mijail...-pronuncié entre dormida, él solo arqueó una

ceja y sonrió.

-Lo

sé... ahora con más razón eres solo mía. Solo puedes verme a mí.

Solo yo puedo estar dentro de ti, todo de ti es mío, Victoria, soy

celoso así que es mejor que solo yo pueda verte de esa manera, si no

quieres que tus padres aparezcan muertos en una zanja, más te vale

solo tener ojos para mí, -El pelinegro me extendió su

mano-Levántate-ordenó

y negué agobiada.

-¿Me

vas a hacer daño como en mi sueño?

Sus

ojos se abrieron, -¿Qué? ¡No! -Gritó y lo miré mal,

-Victoria, te juro que pronto me amarás y serás tú quien se

entregue a mí por voluntad propia.

Me

burlé. -Las bestias no aman a nadie... Las bestias no merecen

amor...

La

mandíbula de Mijail se tensó-Quítate la ropa y camina hacia el

baño.

-¿Qué?

Sus

manos me empujaron y cuando menos lo esperé, el sonido de mi

uniforme siendo rasgado, me colocó en alerta. Mis rodillas se

doblaron para impedir quedar desnuda delante de aquel monstruo, pero,

su fuerza me ganó.

Como

pude me cubrí con mis manos mi casi desnudez. Los ojos del mafioso

recorrieron depravadamente mi frágil y delgado cuerpo.

-Soy

una bestia, ¿no?

-No

serías capaz...

Murmuré.

Mijaíl

me levantó entre sus brazos, me tensé al pensar qué hará ahora

conmigo. Me guio hacia una habitación que al parecer es el baño,

adentro hay una tina con agua y pétalos de rosas que me hace creer

que todo lo tenía planeado.

-¿Qué

mierda crees que haces? -le dije tratando de bajarme de su agarre.

-Te

voy a bañar-, expresó con cinismo. Lo arañé para que me

soltara, pero, él solo me agarró fuerte del cabello. Me bajó

apenas entramos al baño. En una esquina de la habitación se

encontraba un estéreo, comenzó

a sonar una canción de Kiss al fondo.

-Entra

a la tina-ordenó y temerosa cumplí su petición, realmente no

quería que se pusiera de malas y me fuese mucho peor.

El

agua se sentía tan bien, Mijaíl vertió un frasco de esencia en la

tina, la espuma comenzó a salir tapando mi cuerpo. Él se levantó

para buscar algo dentro de un estante, vi como abría una bolsa

plástica sacando una esponja de color rosa pálido, Mijaíl me miró

con malicia.

El

mafioso humedeció la esponja y me miró fijamente a los ojos, esta

comenzó a rozar mis pechos cubiertos aún con mi ropa interior,

logrando que de mi boca saliera un jadeo involuntario. Me maldije por

esto, no podía sentir esas clases de cosas por un maldito que me

acababa de destruir de la manera más vil posible.

Anterior
            
Siguiente
            
Descargar libro

COPYRIGHT(©) 2022